Entre suspiros y lágrimas perdía la esperanza,
drenando por sus ojos la desesperación.
Lluvia regaba sus mejillas, rompiéndole el corazón,
sabiendo que poco a poco se apagaba su respiración.
Y en la debilidad de su último aliento susurraba con miedo,
susurraba aquellas palabras que nunca tuvo el valor de pronunciar;
y mientras la fe abandonaba su cuerpo ahora inerte, muerto..
Quedaba atrapada en el viento la frase "yo nunca te quise lastimar".
Y en los bolsillos de su frío suéter, ausente del calor de su cuerpo,
en los bolsillos encontraron una carta sin terminar;
Ésta comenzaba con un triste verso,
que decía "A mi mismo ésta carta escrita está".
¿A ti mismo, pequeño que da su último aliento?
A ti mismo te referías en tu última voluntad.
¿Quién diría que tu ultimo anhelo..
Sería a ti mismo dejarte de lastimar?
Y con lágrimas y manos temblorosas escribes tu historia,
temiendo lamentablemente de esta manera acabar;
porque entre suspiros y lágrimas narras ésta triste memoria,
pero sabes que terminará siendo sólo un poema más.
Una vieja alma