No lo conocí, mi alma lo reconoció.
En una tarde llena de penurias y voces que gritaban en mi mente mis ojos lo encontraron entre tanta oscuridad, y con una simple mirada él hizo a todos mis demonios callar,
la primera vez que lo vi me trajo tanta paz, y ahí supe que lo encontré, lo encontré como un rayo de luz entre tanta oscuridad.
Y su mirada me desarmó desde la primera vez, y con una sonrisa puso mi mundo al revés.
Y desde el primer día supe que él no era un príncipe de cuentos de hadas, era un caballero oscuro lleno de misterios y secretos, pero desde el primer día yo tuve la certeza que en mi no dominaba una princesa, a fin de cuentas, mi historia no es sacada de un cuento.
Pero esa mirada, tan café que desde que lo conocí me dejó desvelada, dando vueltas en la cama pensando en el por qué de mi ansiedad, el por qué de este sentimiento con tanta intensidad. Y con la mente nublada supe que era él a quien mi alma esperaba, durante tanto siglos esperando su llegada.
Y pasaban días en los que aclamaba su presencia, soñando despierta con su sonrisa, añorando su cercanía, su carisma, la seguridad que me daba su esencia. Dime, si no fue amor a primera vista ¿qué fue lo que me atacó? si no fue amor a primera vista ¿Cómo tan rápido a mi corazón se metió?
Y durante días contaba las horas para volver a hablar con él, esperando su llamada de la tarde sin falta, y saber que con el titilar de su nombre en una pantalla ya mi corazón se aceleraba, sabiendo desde el primer día que mi lugar siempre estuvo junto a él.
No lo conocí, mi alma lo reconoció, y cuando tomé de su mano algo en mi se reparó, y supe muy bien que ya no estaría sola, que mi alma había encontrado a una pareja eterna, a alguien que la abrace de manera tierna, supe desde ese día que encontré a quien me repondría de los golpes de la vida, y sabría enfrentar la melancolía, que ya no había sufrimiento, que ahora estamos los dos en este juego. Desde ese día supe perfectamente que aprendería a vivir de verdad, que a tu lado aprendería a amar.
Y cuando sus labios se juntaron con los míos la primera vez algo en mi se derrumbó, con sólo un roce todo el miedo se esfumó, en mi él sembró valor, amor. Y saber que él con tanto poder a repararme también puede derrumbarme con tan solo una mirada, él que convierte una caricia en una obra de arte, él que con tanta fuerza me hace sentir amada, él que logró aceptarme.
Quien diría que el temor y la valentía podían unirse un día, como la azúcar y el amargor del café de mi vida, quien diría que son años los que llevamos juntos de la mano, quién diría que me devolverías la alegría y espantarías mis temores, con tu seguridad y cariño me sentaste en el dedo como el más perfecto anillo.
Y escucho perfectamente los murmullos de aquellos que dicen que no hacemos buena compañía, que nuestra naturaleza es como el agua y el aceite, tú con tu locura y yo con mi racionabilidad, pero admito que me enamoré perdidamente de tu personalidad, y que tu soledad y mi soledad son la mejor compañía, tu risa y mi risa la mejor sinfonía, llegaste a mí siendo todo lo que yo tanto quería.
Y aprendí a amar cada uno de tus gestos, como cuando tuerces los labios y frunces el ceño, aprendí a amar que te rías de mí y hasta te burles de mis ideales y mi forma de vivir, y en mi mente suena irónico que alguien aprendiese a amar a éste desastre, con este humor tan cambiante, pero tú, tú rompiste todos los esquemas, ¿Quién diría que me amarías sin problemas?
Yo, que hago ahínco en lo irreal, que quisiera vivir una vida de fantasía, y tú que aprendiste a amar hasta mis lados de niña, mis ñoñerías. Y tú, con tu humor satírico del terror, tus errores y tu indiferencia, te amo, te amo desde el interior, te amo y nada de lo que hagas hará diferencia.
Tú que me destruyes y me revives, estoy orgullosa de decir que soy tuya, que me derrito con una caricia tuya, que adoro cuando en tus brazos me recibes, que hacemos un buen par, el par que tanto soñé. ¿Cómo decir que eres mi pecado, mi milagro, lo que siempre imaginé? Que me acompañaste a estar sola y ahora me burlo de la soledad, que eres mi compañero, mi amigo y mi confidente, que aun en tu ausencia siempre te siento en mi presente.
Y con sólo con una mirada charlamos sin palabras, y te digo te amo con sólo un abrazo, que junto venceremos los miedos que sólo para ti guardabas, acompáñame a amarte sin decirlo, a demostrarlo a vivirlo, acompáñame a ver las estrellas, y contémolas juntos, y encontraré una nueva razón de amarte en cada una de ellas, en cada uno de esos brillantes puntos.
No te conocí, mi alma te reconoció, y te veo en el reflejo del futuro que quiero lograr junto a ti, porque me ayudaste a aprender a vivir, porque cada día vale la pena sólo si estás aquí. No te conocí, mi alama te reconoció, y con sólo mirarte algo en mi se encendió, me reparaste con sólo darme un poco de tu amor. Y ahora te pido te dejes amar, déjame hacerte feliz, déjame hacerte soñar. Porque a fin de cuentas estaremos juntos hasta el final, porque es a tu lado donde siempre voy a estar.
No te conocí, mi alma te reconoció, y desde el primer día la historia de mi vida comenzó, porque empecé a vivir de verdad cuando al fin te encontré, cuando encontré mi otra mitad, esa persona que tanto esperé.
Una vieja alma