jueves, 7 de julio de 2016

Tiempo

Tiempo, ese enemigo el cual siempre quise huir,
hoy te pido te quedes un rato más,
porque con tu apresurada caminata, se acerca mi hora de partir,
por tu culpa mi ida cada vez más cerca está.

Dicen por las calles que los corazones fuertes nunca lloran,
que nunca verás a un valiente de rodillas caer;
pero, enemigo tiempo, yo caigo de rodillas con el pasar de tus horas,
te pido llorando que hagas los minutos retroceder.

Y si es verdad que las almas que se aman siempre se reencuentran,
te pido, malvado tiempo, que no alargues el dolor,
te pido, tiempo, que en la distancia no hagas tan extensa la cuenta,
cuenta de los días que sufriré sin su calor.

Y en el frío de la distancia, te pido empieces a correr,
acelerando los días con esta miserable soledad,
te pido llegue deprisa el día de volverlo a ver,
y luego te detengas para eternamente poderlo amar.

Tiempo deja de correr,
déjame ser feliz, déjame estar con él.

Una vieja alma

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