Espera, sólo dame un momento más,
mírame a los ojos, miénteme de nuevo,
dime que me amas, que en ti puedo confiar,
miénteme, e intenta enmendar lo que has hecho.
¿Dónde estás ahora?
te necesité y tu nombre en las noches fuerte grité.
Me prometiste nunca dejarme sola,
pero triste y despedaza tirada en el frío de tu ausencia me encontré.
Y con el peso de tu ausencia me ahogo en las noches,
intentando respirar sobre la marea de tus recuerdos,
pero me hundo, me pierdo en las memorias de las horas que contigo desperdicié,
me hundo sin poder evitarlo, quedo sumida en las ruinas de tus besos.
¿Era todo una mentira?
Cuando dijiste que repondrías mi corazón,
¡Dímelo! ¿Era todo una mentira?
Al final, todos de ti tenían razón.
Destrozada me encuentro, entre versos y lágrimas,
desvelada pensando en tu mirada,
rota, sollozando tu nombre contra mi húmeda almohada,
y pensar que contigo me sentí amada.
Me levantaste para tirarme con más fuerza,
sólo para escuchar los restos de mi corazón crujir,
¿Quién diría que yo tendría la estúpida idea en la cabeza?
de invitarte a dentro de mi atrofiado corazón vivir.
Una vieja alma
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