sus pecas esparcidas desordenadas en su cara,
sus ojos que me escondían grandes maravillas,
sus ojos café, tan cafés que hacían que me desvelara.
Sus manos sosteniendo las mías,
él me mostraba el camino a donde yo pertenecía,
y ¿cómo un alma vieja encontró a su otra mitad?
Después de tantas búsquedas en tan triste soledad.
Y ella, triste como la lluvia y fuerte como un relámpago
encontró quien bailase en sus noches de tormenta,
quien cantase bajo su lluvia con tan fuerte agasajo,
capaz de alegrar su vida completa.
Y es que lo amaba, así como su alma amaba la libertad,
y era tentadora la idea de por una vez compartir su soledad.
Y tu soledad y la mía hacen una grata compañía,
y tu risa y la mía juntas son la mejor sinfonía.
Amo tus ojos cafés,
tan café que no me dejan dormir,
porque la sombra del amor me abraza esta vez;
abrazándome en las noches antes dejarme a mí misma ir.
Amo tu risa, y tu cabello;
amo tus manos, tu mirada y tu cuerpo,
amo esos gestos que haces, inconsciente de ellos;
amo como contigo, no puedo medir el tiempo.
Y es que esta vieja alma ha encontrado a su amante,
éste frío corazón a empezado a calentarse,
y ésta triste mujer a empezado a reír,
y esta asustada criatura, ya no tiene miedo de sufrir.
Porque a tu lado me siento completa.
a tu lado vuelvo a ser esa bohemia poeta.
a tu lado soy de nuevo yo misma.
aquella que hace tanto permanecía escondida.
Poesías a tus hermosos ojos cafés,
aquellos que me dan esperanza otra vez.
Una vieja alma
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