corría sin parar a un lugar oscuro,
donde sus miedos la podían tragar,
nunca había tocado fondo tan duro.
Los gritos callados quemaban en su garganta,
no era la persona que ella pensó que se iba a convertir,
con cada día una sonrisa nueva fingir,
cuando quiso crecer rápido esto nunca imaginaba.
Aquellos que laguna vez la amaron le dan hoy a espalda,
cuando sentirse querida era aquello que ansiaba y anhelaba;
el temor llega cuando cierra los ojos una vez más,
pero hoy ya no puede abrirlos, no no tiene en quien confiar.
Aléjense de los demonios que residen en su interior,
esos que ocupan la oscuridad de sus alma;
ella camina sobre brasas de fuego de su dolor,
Aléjense, dice ella, pero solo quiere ser rescatada.
Rescátenla de su dolor,
de en sus muñecas aquel placentero ardor,
no se merece a nadie a su lado, pero es lo que mas quiere,
pero el miedo es grande, porque es ella a la que siempre hieren.
Mi maltratado corazón esta apunto de perder la batalla,
y solo me queda llorar y escribir palabras reflejadas en una pequeña pantalla,
sólo soy lagrimas calientes, sangre, dolor y pena,
ya no me conozco en el espejo, a esa niña soy ajena.
Aléjense de este desastre como siempre hacen, pues ya no puedo ser rescatada;
soy una maquina de destrucción que no puede ser amada,
soy una renegada, un cero a la izquierda, no soy nada,
soy sólo una triste chica quien desea que la muerte haga su llegada.
Por más que supliqué me dejaron
en un desierto de emociones,
y mis ojos todas sus lágrimas ya drenaron,
la vida no me sirve, soy una rocola de tristes canciones.
Me disculpo por aquellos que alguna vez herí,
y le doy las gracias a quienes intentaron hacerme feliz,
pero ya no queda remediemos la batalla perdí,
y esta vez no lucharé, me doy por vencida, me rendí.
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