lunes, 5 de octubre de 2015

Creo en el destino,
creo en que pueden juntarse de la nada dos caminos;
y hoy te digo que eres tú, que estoy destina a estar contigo,
que quiero que seas mi amor, mi ángel, mi paz y mi delirio.

Hoy se que eres tú a quien siempre esperé.
A ti, que te ríes de esa manera tan particular,
que tienes tu propia forma de caminar,
tu que después de tanta espera encontré.

Tú, que prefieres el café con crema en vez de negro,
a mi que me gusta fuerte amargo y mañanero,
tú, que prefieres dormir hasta tarde
y yo que solo quiero con besos levantarte.

Somos parecidos e iguales,
somos diferentes, opuestos y contrincantes,
somos un equipo  y sabemos del otro las debilidades,
somos esos dos jóvenes que siempre van tomados de la mano en la calle.

Tú que eres fuego y yo que soy hielo,
tú que eres calor y yo soy viento,
hagamos de esta colisión una tormenta,
que con un beso desatamos una avalancha violenta.

Pon mi orden al revés,
hazme creer en el cielo otra vez.
Tú, que eres naturaleza, y yo, que soy ciudad;
me alegra haberte encontrado después de tanta tempestad.

Eres mi ángel y mi otra mitad,
mi puesto y mi igual,
eres a quien buscaba para bailar en mis noches de lluvia fría,
eres esa persona a la que a mi lado tanto quería.
Un alma vieja

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